La Vereda: un pueblo auténtico de arquitectura negra en los confines de la sierra de Ayllón

Dentro de los pueblos de arquitectura negra (construcciones de pizarra) que configuran Guadalajara, destaca uno por ser de los más auténticos. Se trata de La Vereda. Pero ¿qué es lo que hace diferente a esta población respecto a otras parecidas de la zona?

¿Por qué es especial La Vereda?

La Vereda es un pueblo tradicional de arquitectura negra que sobrevive gracias a la intervención de la Asociación Cultural “La Vereda”. Su fin es el mantenimiento y reconstrucción del pueblo con materiales y métodos tradicionales, así como la conservación del entorno donde se encuentra. No tiene ánimo de lucro y sus socios solo pretenden evitar la desaparición de una arquitectura popular propia de numerosos pueblos de España.  

En su página web los miembros de esta asociación cuentan sus orígenes y por qué decidieron acometer esta misión. Las duras condiciones de vida de este lugar, principalmente por su enclave, provocaron su progresivo abandono. En 1972, lo expropió el ya desaparecido Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona) con la intención de reforestar la zona.

Las duras condiciones de vida de este lugar, principalmente por su enclave, provocaron su progresivo abandono.

Sin embargo, en el año 1975 un grupo de jóvenes de Guadalajara y Madrid, interesados en la arquitectura negra, evitaron que este organismo derribara La Vereda y Matallana (otro pueblo cercano). Después, crearon la Asociación Cultural y esta obtuvo la concesión para proceder a la rehabilitación y reconstrucción de los edificios que más o menos aún estaban en pie.

Cómo llegar

El acceso a La Vereda es a través de un camino estrecho, terroso y sinuoso, que no está asfaltado y que posee bastantes baches, por lo que la conducción ha de ser pausada. Para llegar hasta allí hay que coger un desvío que parte de la carretera GU-195 en dirección a Valdesotos. Justo antes de llegar a este pueblo, también salpicado de arquitectura típica, y una vez pasado el puente romano que se encuentra al margen de la carretera, aparece el cartel indicativo hacia La Vereda. El recorrido es de unos 20 kilómetros.

El acceso a La Vereda es a través de un camino estrecho, terroso y sinuoso, que no está asfaltado.

Lo mejor de este camino son las vistas. De hecho, hay dos miradores donde nos podemos detener (algo que aconsejo) a contemplar el paisaje, que se enmarca dentro de la Sierra Norte de Guadalajara, en concreto en la sierra de Ayllón. Aquí se alza el Ocejón (2.046 metros), pico protagonista de esta formación montañosa de la provincia guadalajareña.

Antes de entrar al pueblo hay habilitado un parking, que es donde deberemos dejar aparcado el coche. El aspecto de La Vereda es el original, el mismo que cuando se construyó. Sus casas se mimetizan con el entorno, montañas negras, repletas de pizarras, y está rodeado por un barranco donde es probable observar algún águila. Aunque es posible contemplar también buitres, pájaros diversos y animales como corzos, jabalíes o zorros, entre otros.

Arquitectura negra en estado puro

Es un pueblo tradicional de casas uniformes configuradas en torno a una iglesia. Las construcciones son de pizarra y poseen todas las peculiaridades de la arquitectura negra característica de estos poblados de Guadalajara. Tiene casas con corrales, patios y habitáculos para guardar animales, aperos y labranza. Una de sus singularidades más destacables son las chimeneas y hornos en su cara posterior y que se hallan adosados a su muro exterior.

Las construcciones son de pizarra y poseen todas las peculiaridades de la arquitectura negra.

A día de hoy no está asfaltado y carece de luz eléctrica. Los miembros de la asociación que se encargan de su reconstrucción se alumbran con quinqués, velas o similares. En las casas se calientan en el hogar, no hay saneamientos, se cocina en el fuego de leña, los hornos están en funcionamiento y se utilizan periódicamente para hacer pan, carne, guisos, etc. La propia  Asociación se encargó de instalar el agua corriente que requiere de un mantenimiento continuo.

Esta organización admite socios que deseen trabajar en el pueblo para su reconstrucción y mantenimiento con los métodos y materiales que utilizaron sus antiguos pobladores. Se rige por estatutos y normas aprobados por los socios democráticamente, que marcan las bases para que el pueblo no se deteriore.

La asociación está formada por personas de poblaciones cercanas a La Vereda como Campillo de Ranas, Guadalajara, Alcalá de Henares, Madrid, Azuqueca, Galápagos y hasta de Talavera de la Reina.

El trabajo de reconstrucción es duro y lento ya que todo se hace manualmente. Realmente no se sabe cuándo se va a acabar una obra, sin embargo eso es precisamente lo que te tiene que gustar para permanecer en este pueblo: trabajar con el barro, la madera y la pizarra.

La Asociación admite socios que deseen trabajar en el pueblo para su reconstrucción y mantenimiento con los métodos y materiales que utilizaron sus antiguos pobladores.

La rehabilitación y mantenimiento de las casas del pueblo incluye  hornos, tinadas, cochiqueras, calles, muros, huertas, recuperación y restauración de aperos, enseres, puertas, etc. También se realizan otras actividades culturales como cerámica (realización de piezas en torno y cocción en el horno construido por la asociación), sillas de enea, mermeladas con frutos del pueblo, recuperación de azafranales…

Desde la Asociación aconsejan que antes de contactar con ellos para formar parte del proyecto, te acerques a él para conocerlo.

Datos prácticos y ubicación

Con niñosAparcamiento
Antes de entrar en el pueblo.


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