Tenía pendiente contar mis impresiones de Sarlat-la-Canéda, villa medieval en la que me detuve en un viaje que hice a Francia con destino a Rocamadour. Esta población francesa, que se encuentra en el valle de la Dordoña, me sorprendió por la verticalidad de sus construcciones medievales y sus callejones, en los que apenas penetra la luz del sol al estar encumbrados por edificios de gran altura.
Vídeo de Sarlat-la-Canéda
Sarlat, ciudad medieval
Dicen que esta ciudad medieval francesa, preparada en todos y cada uno de sus rincones para el turismo masivo, posee la mayor densidad de monumentos históricos del país (más de 60). Al margen de esta curiosidad, lo que sí es cierto es que rezuma un ambiente cultural y bohemio. Es habitual ver a artistas callejeros mostrando sus habilidades, ya sea musicales o de otro tipo, en los recovecos de sus pavimentos empedrados cuando menos te lo esperas.
Su buen estado de conservación se debe a que la ciudad está protegida por una ley creada en 1964 (Ley Malraux), que ha impedido su transformación en aras de la modernidad. De hecho, se trata de uno de los escenarios naturales preferidos por los franceses para rodar series y películas de época. Lo que no es de extrañar pues ciertamente parece que te hallas en la Edad Media.
En la zona, lo que abunda es la trufa y el foie gras.
Las calles estrechas están llenas de restaurantes con sus mesas y sillas apostadas fuera, y de tiendas con productos típicos. En la zona, lo que abunda es la trufa y el foie gras. De hecho hay un Museo de la Trufa y cerca está el famoso monumento de Los tres gansos (Les trois oies) en Place du Marché Aux trois Oies. En la región son típicas las nueces, al ser rica en nogales.

Cerca del monumento de los gansos está la fuente de Santa María (fontaine Sainte Marie), situada en una especie de cueva y que es bastante espectacular. La piedra está algo oscurecida, aunque el arco que la precede, el ruido del agua y el verde del musgo impregnado en la piedra, le dan un aire singular a la par que tétrico, sobre todo, por la oscuridad que la rodea.
También destacan sus mercados al aire libre, o el que hay en el interior de la antigua Iglesia de Sainte Marie en la Place de la Liberté. Yo no coincidí con ninguno, ni siquiera estaba abierto el del templo reconvertido, porque ya era tarde.
Las torres de Sarlat
Una de las características arquitectónicas de Sarlat-la-Canéda, son sus abundantes torres. Esto se debe a que el estatus de villa estaba vinculado a la construcción de torres entre los edificios. Si un comerciante lograba prosperar solía comprar la casa que estaba junto a su negocio y levantaba una torre entre ambos que era la entrada y casi siempre solía tener una escalera de caracol.

Mientras recorría sus calles me encontré con un cartel que invitaba a subir unas de estas escaleras. Así es como descubrí el taller del artista Adrian Kenyon: una enorme habitación de piedra repleta de cuadros singulares.
Ese día llevaba puesta una camiseta negra con el dibujo de una calavera y el pintor, muy amablemente me pidió en inglés si podía fotografiarla pues estaba haciendo una composición con todas las personas que visitaban su estudio y llevaban este tipo de atuendo. No me pude negar y acepté. Me dijo que en un año aproximadamente pondría la citada creación en su página de Instagram, así que estaré atenta.
Catedral de Saint Sacerdos y Linterna de los Muertos
Después seguí caminando hasta que llegué a la catedral de Saint Sacerdos (San Sacerdote). El pueblo de Sarlat surgió en torno a una abadía benedictina del siglo X cuya iglesia acabó convirtiéndose en la catedral de la diócesis.

Los monjes se instalaron en este valle cerca de una manantial del que todavía mana agua y que se puede ver en la fuente llamada “Cours des fontaines”. Saint Sacerdos fue monje en la abadía calabresa de Calviac (a 10 km de Sarlat) y luego obispo de Limoges hacia el año 710.
Detrás de la iglesia abacial se halla el cementerio de los monjes y un edificio singular: Lanterne des Morts o la Linterna de los Muertos, del siglo XII. No se sabe muy bien el motivo de su construcción, tal vez para rendir culto a los restos del santo enterrado allí o para conmemorar la visita de San Bernardo de Claraval, monje cisterciense, un importante reformador de la vida monástica, místico y teólogo francés, que visitó Sarlat en el año 1147.

Después seguí callejeando un rato con el objeto de conocer algo más esta bonita ciudad medieval francesa. Muchas de sus angostas calles te llevan a edificios reconvertidos en restaurantes y hoteles. Por otras, atraviesas arcos y esquinas detrás de las cuales siempre hay alguna sorpresa o que te invitan a seguir caminando para llegar a ese bello rincón que está esperándote…
Antes de que anocheciera me dirigí a Rocamadour.
Datos prácticos y ubicación
| Con niños | Aparcamiento |
|---|---|
| ✅ | Hay varios aparcamientos, pero todos son de pago. |
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