Callejeando por Guisando en busca de sus ‘toros’

Al visitar el pueblo de Guisando en Ávila, me he sorprendido pues me he encontrado con un rincón que rezuma un encanto especial. Algo que tiene mucho que ver con su entorno natural, pues está rodeado del Valle del Tiétar (Parque Regional de la Sierra de Gredos). Su nombre está vinculado inevitablemente a los famosos “toros» esculpidos en roca, los Toros de Guisando, aunque no se hallen aquí. Recuerdo que fui a verlos cuando era una niña y aún tengo imágenes difusas de ese momento. Ahora al conocer esta villa abulense, he rememorado la verdadera ubicación de los verracos y el porqué de su nombre.

Vídeo de Guisando

Mirador del río Pelayo

Para llegar a Guisando únicamente hemos de dirigirnos a Arenas de San Pedro y desde aquí seguir las indicaciones pertinentes. Está a tan solo 5 kilómetros de esta localidad. La carretera finaliza en el mismo pueblo. Cuando llegas a la altura del puente que cruza el río Pelayo hay un aparcamiento público y unas enormes letras con el nombre del pueblo que te aseguran no haberte equivocado de destino.

En este punto, la bonita vista del pueblo es un reflejo de lo que vas a ver al callejear por él. Detrás de las letras hay un reclamo turístico, un banco: “El mejor de Gredos”, según reza un artesanal cartel, y el mirador del río Pelayo. Te aconsejo disfrutar un ratito en este punto, porque luego te espera una interesante subida para descubrir los recovecos más inesperados de Guisando, declarado Bien de Interés Cultural el 23 de abril de 1976 como conjunto histórico.

Callejeando por Guisando

Al emprender el ascenso descubrí que los orígenes del pueblo están vinculados con la ganadería. Los cabreros vivían permanentemente en las majadas de la Sierra y utilizaban las casas del pueblo solo para pernoctar al finalizar su jornada. Las casas no estaban acondicionadas para vivir y tenían la costumbre de cocinar fuera de la vivienda.

El arroyo El Covacho esá encauzado en un canal que atraviesa el pueblo de Norte a Sur.

Por la misma calle empinada, apareció de repente el símbolo de la independencia de Guisando del señorío de Arenas de San Pedro en 1760: una columna coronada por una piedra cónica sobre la que se sitúa una veleta.

Después, me topé con el arroyo El Covacho, encauzado en un canal que atraviesa el pueblo de Norte a Sur. Además, cruza cinco puentes que conectan los dos lados del pueblo dividido por esta corriente de agua. Esto hace que el enclave sea mucho más variopinto.

Callejón de Guisando

Mientras paseaba ante mis ojos se fue mostrando otra de las características de Guisando: su arquitectura vernácula. La estructura de este pueblo es consecuencia de la pronunciada pendiente en la que se asienta. “Se trata de un tejido urbano en esquema ramificado, con calles angostas que forman una tupida, quebrada y laberíntica red viaria”, explican en uno de los carteles turísticos. Digamos que la pendiente sobre la que se erigió Guisando condicionó ese sistema de manzanas de viviendas escalonadas, como en cascada, adaptándose a las curvas de nivel, con las fachadas orientadas al mediodía y con una gran unidad formal y material que incorporan un gran valor paisajístico”.

Son característicos los callejones sin salida o “fondos de saco”.

También son característicos los callejones sin salida o “fondos de saco”. Esto lo descubres al callejear. Además, las viviendas tienen dos o tres alturas debido a la presión del crecimiento demográfico.

Plaza Mayor de Guisando

Caminando bajo un sol suave y cielo de azul intenso, seguí disfrutando de la arquitectura, de la Plaza Mayor. Luego llegué a uno de esos callejones que no puedes evitar mirar y mucho menos fotografiar o grabar (puedes verlo con detalle en el vídeo). Es un bonito rincón pintoresco premiado por el propio Ayuntamiento de Guisando como se recuerda en una placa. Enseguida lo identificarás.

Desde este punto, si sigues subiendo lo que destaca son las vistas del conjunto del pueblo.

Guisando

Toros de Guisando

De nuevo abajo desde el mirador del río Pelayo, me dirigí hacia el monumento al Cabrero, que está en el otro lado del pueblo. Es una reproducción de una de las cabañas características de estos ganaderos.

A la derecha parte un camino hacia la zona de picnic de El Risquillo, un enclave precioso rodeado de pinos con unas piscinas naturales. Aquí se hallan las réplicas de los Toros de Guisando (cerca de la Casa del Parque de El Risquillo).

Réplica de Toros de Guisando

Los verdaderos toros o verracos se encuentran en El Tiemblo, otro pueblo de Ávila, y se pueden visitar previo pago de una entrada. Son figuras iberas (s.III a.C.). Las cuatro culturas originales que perduran, están en un campo ganadero por donde transitaban los rebaños de la mesta, y se encuentran mirando hacia el Oeste, a la loma del cerro de Guisando, de ahí su nombre.

Me quedé con las ganas de ver los originales, pero no disponía de tiempo, así que lo dejé para otra ocasión…

Datos prácticos y ubicación

Con niños Aparcamiento
A la entrada del pueblo.

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