Se la conoce como la Suiza manchega, pero quizá sus calles y entorno te suenen más si te digo que fue uno de los escenarios de la película Amanece que no es poco (1989), del albaceteño José Luis Cuerda (1947-2020). Lo cierto es que desde hace tiempo tenía curiosidad por descubrir cómo era el espacio real en el que se rodó este largometraje totalmente disparatado y que provoca más de una carcajada (o al menos a mí). Y he descubierto un lugar con un encanto especial rodeado de un paisaje en el que el río Mundo fluye a sus pies y la Sierra del Segura lo rodea con sus escarpados picos. Estoy hablando de Aýna (Albacete).
Vídeo de Youtube de Aýna
Miradores y ruta de cine
La carretera comarcal CM-3203 es la que llega al pueblo albaceteño de Aýna. En un principio, a los márgenes del asfalto el paisaje es llano hasta que de pronto surgen formaciones montañosas que encajonadas en un espacio abrupto sobresalen con su color entre rojizo, marrón, terroso y verde, y que eclipsan los sentidos. Es entonces cuando de pronto tu cerebro reacciona ante lo que aparece frente a tus ojos y poco a poco el sinuoso camino te deja entrever que un poco más abajo se encuentra esta localidad que hace un tiempo acogió a actores, actrices, cámaras y demás profesionales del mundo de la cinematografía para rodar una película que si la ves una vez seguramente no la olvides jamás.
Antes de llegar al pueblo está el Mirador del Diablo, y un poco más adelante, en una curva bastante amplia, el famoso Mirador de Sidecar.
Antes de llegar al pueblo está el Mirador del Diablo, y un poco más adelante, en una curva bastante amplia, el famoso Mirador del Sidecar. Se llama así porque hay una réplica de la moto-sidecar con la que algunos de los protagonistas de la película recorren el pueblo. Aquí hay que hacerse una foto, yo al menos me la hice.

El pueblo de Aýna recoge una ruta cinematográfica a través de diversos carteles explicativos. Estos se ubican en los distintos puntos clave que sirvieron de escenario para el rodaje de Amanece que no es poco. Junto a esta localidad también se grabaron escenas en otras poblaciones cercanas como Liétor y Molinicos.
Una cosa que me llamó la atención es que a lo largo de sus calles, en las paredes de las fachadas de las casas o en los marcos de las puertas, hay fotografías de los extras del pueblo que participaron en la película y en las que se indica el papel que realizaron. Igualmente en la calle Mayor se encuentra el Centro de Interpretación de ‘Amanece que no es poco‘, que está dentro de la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, declarada a su vez Bien de Interés Cultural en el año 1992.
En la calle Mayor se encuentra el Centro de Interpretación de ‘Amanece que no es poco’, que está dentro de la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, declarada a su vez Bien de Interés Cultural.
En torno a este largometraje hay una asociación llamada Amanecistas, formada por fans del mismo que se dedican a hacer rutas por los lugares en los que se rodó. Al mismo tiempo, realizan diversas actividades con el objetivo de difundir la obra del director José Luis Cuerda.

Castillo de la Yedra
Entre los diversos puntos de interés que hay en el pueblo, uno de los que más me llamó la atención son los restos del Castillo de la Yedra y el Mirador de las Mayas. Ambos se sitúan en una de las zonas más altas de Aýna y se accede a través de un conjunto rocoso llamado Cueva de los Moros. La calle de ascenso está muy cuidada, con casas de paredes blancas repletas de macetas con diversas flores y plantas. En una de las fachadas podrás leer el siguiente cartel escrito a mano:
“Si Aýna acabas de llegar disfruta de este lugar”.
El afloramiento rocoso que aparece en este enclave sirvió para levantar el castillo junto a un recinto defensivo anexo. En la actualidad el edificio está prácticamente derruido seguramente por los deslizamientos de la ladera sobre la que se sustentaba, tal y como matizan en un cartel situado a la entrada del monumento. De hecho, la pérdida de los materiales más blandos de la parte más baja es el origen de la Cueva de los Moros, que surge bajo el castillo. También hay que tener en cuenta que muchas de las piedras de las murallas se emplearon en la construcción de la actual iglesia parroquial.

A día de hoy se puede apreciar sobre la peña un aljibe de planta rectangular y bóveda de medio cañón, así como los restos de los muros perimetrales del recinto superior.
Se cree que su origen está vinculado a las familias musulmanas del valle tras la inestabilidad social y política del siglo XI, que pudieron iniciar las primeras obras de defensa ampliadas con posterioridad en función del crecimiento del caserío y de sus nuevas necesidades.
Una vez dentro de la Cueva a mano izquierda unas escaleras suben a una antigua zona de vigilancia llamada el Mirador de las Mayas. Este lo construyó la Asociación para el Desarrollo de Aýna (ADA) en Mayo de 2001, en colaboración con su Ayuntamiento y el programa de Desarrollo Rural Leader II. Esto es lo que se cuenta en un cartel que simula un pergamino ubicado antes de subir por las escaleras:
“Desde las rocas donde se sitúa el mirador, el último día de abril y primero de mayo, los hombres más jóvenes del pueblo se reunían y cantando las denominadas “Mayas” daban a conocer a las mozas y a todo el pueblo los posibles emparejamientos que podían darse y las relaciones que podían consolidarse. Se ha podido recopilar algunas estrofas como estas:
La Srta… es más linda que una rosa, y el Sr… la pretende como esposa.
Ya se despide abril y entra mayo florido y hermoso para que cada moza escoja a su esposo.

Naturaleza circundante
Aýna esconde un bonito paraje llamado el rincón de la Toba al que se accede a través de un paseo arbolado junto a las piscinas municipales. El “Paseo de la Toba” es muy relajante pues las aguas del río Mundo discurren a su vera y su sonido es muy tranquilizador. Durante el mismo se contemplan cultivos de todo tipo de hortalizas y frutas mediante un sistema de terrazas y regadíos de origen musulmán. Por cierto, en la zona podrás encontrar especies de flora y fauna característicos (nosotros nos cruzamos con un jabalí que atravesó el camino a toda velocidad).
En los alrededores se halla la Cueva del Niño, una de las representaciones más importantes del arte rupestre de Albacete.
En los alrededores se halla la Cueva del Niño, una de las representaciones más importantes del arte rupestre de Albacete y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998. Se ubica a orillas del río Mundo, entre los Picos Halcón (1232 metros) y Albarda (1254 metros) y a unos 16 kilómetros en carretera desde Aýna.
Dado que la visita se ha de hacer con guía, a mí no me dio tiempo a reservarla, pero si te interesan este tipo de representaciones puedes contactar con la Oficina de Turismo de Aýna o llamar al teléfono 967 295 316 (como se indica en su web).

Datos prácticos y ubicación
| Con niños | Aparcamiento |
|---|---|
| ✅ | En el pueblo o en la parte de abajo. |
Descubre más desde Claves de Mujer Viajera
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

