La Fortaleza Califal de Gormaz (Soria) es la construcción árabe de este tipo más extensa de Europa. Se halla sobre un elevado cerro lo que permite verla desde la carretera a cierta distancia. En invierno, la niebla la envuelve en numerosas ocasiones lo que impide apreciarla en su magnitud y hasta a veces permanece totalmente oculta, pero en días soleados, se muestra imponente con su interminable recinto amurallado.
Vídeo del Castillo de Gormaz
Fortaleza califal de Gormaz
Esta fortaleza islámica califal se erigió sobre un castillo musulmán anterior del siglo IX. Posteriormente, a finales del siglo X, la zona se fortificó para proteger la frontera norte del río Duero frente al avance de los reinos cristianos. Fue un centro militar que sirvió de apoyo a Medinaceli, capital de la frontera media musulmana. Uno de los alcaides del castillo fue Almanzor, canciller del Califato de Córdoba, y tiempo después cuando queda bajo dominio cristiano, se habla del mismísimo Cid Campeador.
El cerro sobre el que está ofrece unas increíbles y amplias vistas, de ahí que fuera tan codiciado. Durante la Edad Media fue también un lugar estratégico dado que permitía controlar una de las principales rutas de acceso hacia el norte.
Posteriormente, en la época de los Reyes Católicos perdió su carácter militar y se empleó como cárcel.

El castillo se adapta a la forma de la meseta. Es algo que apreciarás nada más verlo en la distancia desde la carretera. Su perímetro es de casi un kilómetro, de forma alargada, con una longitud cercana a los 370 metros. Las murallas estaban reforzadas con 28 torres. En un principio, el acceso al recinto era a través de la puerta califal (uno de los elementos de más prestigio de este castillo) y una puerta en forma de codo que no se ha conservado (las dos en el muro sur). Había también dos entradas menores o poternas.
El espacio amurallado es de 450 metros de lago y 60 de ancho.
Ahora, después de dejar el coche en un pequeño aparcamiento que hay tras ascender por la sinuosa carretera por la que se accede, se entra por una puerta que tras atravesarla refleja la magnitud del recinto. Así, ante nuestros ojos se muestra un espacio amurallado de unos 450 metros de largo por 60 metros ancho, protegido por muros que se levantan a más de 10 metros. Lo que vemos no es estrictamente árabe, a pesar de ser el origen, porque con el tiempo las paredes se modificaron y reconstruyeron según los distintos dueños cristianos.
En el lado de la izquierda se encuentra una gran explanada donde se supone que estarían las cuadras, cocinas, almacenes, tropas… En el centro, más o menos, hay una alberca, un sistema de almacenamiento de agua. Al recorrer este enorme piso del que solo se conserva la muralla, me asomé por los huecos que a veces ofrecía la muralla y quedé impresionada por las vistas.

Puerta califal del Castillo de Gormaz
Más o menos hacia la mitad surge la que antaño fue la puerta de entrada principal: la puerta califal. Formada por un arco de herradura, llama la atención su estructura y ejerce una especie de efecto atrayente que invita a acercarse sin más para contemplarla de cerca y experimentar cómo era el lugar por donde se iniciaba la actividad en esta fortaleza de origen árabe.
El arco está enmarcado por un alfiz en el exterior y otro segundo arco de herradura más bajo y retranqueado. Entre las dos puertas había un espacio libre llamado buhedera que permitía el lanzamiento de proyectiles desde arriba.
Alcázar y paso de ronda
Después, yo me dirigí hacia la zona del alcázar al que se accede a través de dos torres que servían para aislarlo del resto de la fortaleza. Son las torres de Almanzor y la torre del homenaje, de estilo mudéjar. Había además un foso que atravesaba todo el páramo a lo ancho y que en la actualidad está cubierto de tierra.
En el medio del patio se aprecian dos aljibes que se usaban para almacenar agua, probablemente pensando en proveer a la fortaleza en el caso de que sufriera largos asedios.

Hay unas escaleras para subir al paso de ronda que se sitúa en la parte superior de las murallas. Estaba destinado a facilitar la defensa vertical de estas y el paso de la mercancía de los defensores y utillaje.
Caminar por este paso es una auténtica maravilla, por el paisaje que ofrecen los campos sorianos y los muros del castillo. Desde aquí se contempla la fortaleza militar en todo su esplendor apreciando su largura y los 28 cubos de todo el perímetro sur amurallado.
Este castillo soriano es, de acceso libre. A lo largo de la misma, hay una serie de paneles explicativos que cuentan curiosidades del edificio.
Datos prácticos y ubicación
| Con niños | Aparcamiento |
|---|---|
| ✅ | Sí, a la entrada del recinto. |
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